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Destacados, Oraciones

Oración de los esposos a Jesús

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor.

Señor, haz de nuestro hogar un lugar de amor. Donde no haya injurias, porque tú nos das comprensión; donde no haya amarguras, porque tú nos das paciencia; donde no haya rencor, porque tú nos enseñas el perdón; donde no haya abandono, porque tú estás siempre con nosotros. Señor, llena nuestras vidas. Que cada mañana amanezca un día más de entrega. Que cada noche nos encuentres con más amor de esposos; que vivamos todo el día en la ayuda y el consuelo mutuos. Ayúdanos, Señor, para educar a nuestros hijos, según tu imagen y semejanza; para que vivamos nuestro amor conforme a tu voluntad; para que veamos en nuestra felicidad un motivo más para amarte; para que demos a los demás lo mucho que tú nos has dado. Te invitamos, Señor, a nuestro hogar.

Amén.

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Oraciones

septiembre 9, 2021

¡Oh Virgen Santísima!, como una madre que visita a sus hijos, habéis bajado del cielo para visitarnos y decirnos lo que hemos de hacer para salvar nuestras almas; quiero aprovecharme de vuestras enseñanzas, a fin de ir un día a Vos y gozar para siempre con Vos de las delicias de la gloria. Amén.

1. La primera lección que nos dais es que recemos cada día el santo Rosario. Ya que vos lo deseáis, así lo haré con toda la familia, reunida en vuestro nombre, sin que la negligencia ni las ocupaciones me retraigan de hacerlo. Avemaría.

2. La segunda lección que de Vos recibimos es la devoción a vuestro Inmaculado Corazón, a vuestro corazón de Virgen, de Madre, de Reina y de Abogada. Así lo haré desde hoy, y digo y diré siempre con toda confianza: Dulce Corazón de María, sed la salvación mía. Avemaría.

3. La tercera lección que de Vos hemos aprendido es, sobre todo evitar el pecado, porque ya demasiado ofendido está el Señor, huir del pecado, que es la ruina de nuestra alma y el que nos conduce a nuestra eterna perdición. A vuestros pies lo digo, Madre mía: Antes morir que cometer un pecado mortal.

Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: guardadme.
Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: salvadme.
Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: llevadme con Vos al cielo, donde en vuestra compañía pueda ver y poseer a Dios.

Así sea.

Espiritualidad

He aquí la sugerencia de un método para aquellos que desean hacer un examen de conciencia serio, honesto y fructífero.

abril 18, 2022

La vida espiritual, sobre todo en su fase primaveril, nos ofrece alegrías verdaderamente indescriptibles para el vocabulario humano. Es una oración que nos encanta, una adoración al Santísimo Sacramento en la cual nos sentimos atendidos. Será, tal vez, el contacto con una persona en la cual vemos reflejadas las perfecciones del propio Dios… En fin, son torrentes de gracias que nos son distribuidas por la bondad de Dios y que nos preparan para la lucha. Para la lucha, sí, pues «militia est vita hominis super terram» – la vida del hombre sobre la tierra es una lucha -, según nos enseña Job (7, 1).

Sin embargo, como en toda guerra, es necesario atacar y defenderse. Atacar los defectos y defenderse de las insidias del demonio. Y, para eso, la Divina Providencia puso a disposición de todos, un arma casi invencible, cuando bien usada: el examen de conciencia.

¿Cómo hacerlo bien?

Grandes doctores y espiritualistas -San Ignacio de Loyola, el P. Alonso Rodríguez y otros- indican: recomiendan ellos el examen de conciencia particular, o sea, aquel en el cual analizamos apenas uno de nuestros defectos y hacemos todo lo posible para de él corregirnos.

¿Pero no sería más útil hacer eso con todos los defectos que notamos en nosotros mismos? Veremos…

Todo hombre puede ser comparado a una fortaleza gobernada por un rey. Ella está siempre cercada por un enemigo que la rodea buscando alguna brecha por la cual pueda entrar. Si no la encuentra, va, sin duda, buscarla a fin de encontrar un punto vulnerable en el cual concentrará todos los tiros de sus cañones con la intención de invadirla. Por eso es necesario fortificar la parte débil con mucho más empeño que las partes en las cuales es suficiente una buena vigilancia. De lo contrario la derrota es segura.

Esto es lo que se da, análogamente, con nosotros. La fortaleza es nuestra alma, las murallas son las virtudes y el Rey es Dios que habita en nosotros por la Gracia Santificante.

Estamos siempre cercados por nuestros enemigos -los demonios- que, por así decir, buscan alguna laguna en esa fortificación, o sea, nuestras malas tendencias, en la cual empleará todos sus engaños.

Y nuestra obligación es hacer todo para defender al Rey, comenzando por robustecer la virtud que juzgamos más débil en nosotros -lo que no es tan difícil de desvendar… Esto hecho -con los medios que el propio Soberano de nuestra alma nos da- el demonio tendrá un poder mucho menor sobre nosotros.

Solidificando una virtud, todas las otras lucran, pues ellas son hermanas. Vigilando poco o cediendo en pequeños puntos, nuestra vida espiritual corre el riesgo de ser, tarde o temprano, llevada a la ruina.

Método para hacer un buen Examen de Conciencia.

He aquí la sugerencia de un método para aquellos que desean hacer un examen de conciencia serio, honesto y fructífero:

1) Descubrir en nosotros mismos un defecto moral que particularmente nos dificulta la perfecta práctica de la virtud y escogerlo como materia de examen particular. En esa elección, debemos dar prioridad a los defectos que puedan ofender o desedificar a los hermanos.

2) Realizar el examen diariamente antes de dormir -o inclusive otras veces durante el día, caso sea posible- de preferencia en lugares recogidos, del siguiente modo:

a) Pedir gracias para bien reconocer los defectos y de ellos hacer un buen examen.

b) Analizar el día, viendo las fallas cometidas contra las virtudes que buscamos fortificar.

c) Pedir fuerzas para de ellos enmendarnos, y para hacer y cumplir buenos propósitos.

Tomemos como ejemplo la bellísima virtud de la Obediencia. Se podría hacer los siguientes propósitos para fortalecerla, como aconseja el P. Alonso Rodríguez:

1) Ser puntual en la obediencia exterior: a la orden del superior, interrumpir trabajos comenzados, dejándolos para después. Buscar cumplir la voluntad del superior sin incluso esperar orden expresa;

2) Obedecer de corazón, teniendo una misma voluntad y querer con el superior;

3) Tener siempre el mismo parecer del superior, nunca dar lugar a razones contrarias a aquellas que nos manda;

4) Tomar la voz de todo y cualquier superior como si fuese la voz del propio Dios;

5) Obedecer ciegamente, esto es, sin procurar inquirir o examinar el porqué de la orden dada, bastando para obedecer la obediencia;

6) Colocar todo el gusto en obedecer y no en hacer la propia voluntad.
Evidentemente, para la confesión el examen de consciencia debe ser general, apuntando todos los pecados para de ellos recibir el perdón.

Pidamos, pues, a nuestra Madre celestial la gracia de un perfecto uso de esa arma casi infalible. Así, creceremos en la unión con Su Hijo, con Ella y con todos los santos y, al final de nuestros días en esta Tierra podremos decir como San Pablo: «Combatí el buen combate, guardé la fe: dadme ahora el premio de Vuestra gloria». (II Tim 4, 7-8)

Padre Rodrigo Fugyama, EP

Historia y Creación

Transmitida y respetada de generación en generación, la “Ley de pureza” promulgada en 1516 se convirtió en una condición indispensable para la preparación de una cerveza arquetípica.

septiembre 12, 2021

Una de las características más curiosas de las cosas denominadas modernas es que después de algunos años -si no meses o días- dejan de ser modernas… Tras una existencia agitada y efímera, acaban por ser descartadas u olvidadas casi con tanto ímpetu como fueron aceptadas. Así, mucho de lo que hace cincuenta años era considerado la fina punta de la modernidad hoy es calificado de retrógrado. Retrógrado, nótese, y no antiguo, porque lo antiguo posee valores perennes que el tiempo no logra destruir.

Lo simple y lo perenne.

No faltan, sin embargo, en nuestro entorno, ejemplos de cosas que permanecen tras haber sido acrisoladas por el paso de los siglos. Suelen ser confiables, estables y, sobre todo, simples. Dispensando adornos superfluos, poseen características propias que se sitúan por encima de los aspectos meramente utilitarios.

Consideremos, a título de ejemplo, ciertas construcciones romanas, en particular algunos puentes. Son simples, robustos y venerables en su longeva autenticidad. Tras haber enfrentado guerras y tormentas durante decenas de siglos, continúan en pie con envidiable solidez, soportando altaneros el peso y las vibraciones de los actuales vehículos a motor, inimaginables para los ciudadanos del Imperio.

Esta relación entre lo simple y lo perenne no es fortuita, sino un reflejo del Ser por excelencia, que Santo Tomás de Aquino define en la Suma Teológica como «absolutamente simple».1

Estas consideraciones nos vienen al espíritu a propósito de un hecho sin vínculo aparente con ellos: la fabricación de la cerveza.

Un país con tradición cervecera.

El surgimiento de esta bebida parece haber ocurrido de forma concomitante en varias partes del mundo antiguo. Se encuentran vestigios de su preparación en la antigua Mesopotamia y en Egipto. Los romanos la llamaban cerevisia y los celtas korma. En la Edad Media existían distintos tipos con un contenido alcohólico bastante bajo, incluso apto para los niños.

Hoy, es una de las bebidas más consumidas en el mundo y forma parte de la cultura de muchos pueblos. Pero en pocos se fundió de mane ra más íntima y armónica con la sociedad y sus tradiciones como en el mundo germánico, más específicamente en Baviera. Una bebida para todas las edades y clases sociales, era elaborada para niños, adultos y ancianos, campesinos, estadistas, nobles y clérigos.

Las abadías y conventos de la región solían fabricar cerveza para consumo propio, variando la forma de preparación según las diversas temporadas del año. Así, por ejemplo, la Paulaner Salvator era hecha por la Orden de los Mínimos -Paulaner Orden, en alemán- con vistas al ayuno de los monjes durante la octava de la fiesta del fundador. Como esta bebida, aunque muy nutritiva, no rompía el precepto, su consumo ayudaba a sustentar a los religiosos en los períodos de penitencia.

Muchos monasterios benedictinos también producían su propia cerveza, y no sólo para su consumo. La abadía de Weltenburg, situada en las márgenes bávaras del Danubio, es la que posee la destilería más antigua, fundada en 1050. Desde entonces viene produciendo ininterrumpidamente la misma variedad de cerveza, y transcurrido un milenio su calidad, sin duda, no defrauda, porque consta que se ha servido regularmente en la mesa de Benedicto XVI.

El Decreto de pureza de 1516.

Ahora bien, para producir una cerveza como la de Weltenburg, los ingredientes no podían ser más simples: lúpulo, malta de cebada y agua.2 Casi cinco siglos después, esos tres elementos fueron sancionados en un decreto promulgado el 23 de abril de 1516 por el duque Guillermo IV de Baviera: el Reinheitsgebot o «ley de pureza». Además de estipular los precios del líquido dorado entre las fiestas de San Jorge y de San Miguel, el decreto prescribe:

«Es nuestro deseo enfatizar que en el futuro, en todas las ciudades, mercados y en el campo, los únicos ingredientes usados para la elaboración de cerveza deberán ser cebada, lúpulo y agua. Quienquiera que conociéndola no obedeciera o ignorara esta ordenanza, será castigado por las autoridades, confiscando dichos barriles de cerveza, sin falta».

La simplicidad y candidez de este dispositivo legal no podía dejar de llamar la atención en nuestros días, tan pródigos en conservantes, estabilizantes, colorantes, espesantes, acidulantes, aromas artificiales y demás aditivos, usados a veces en tales proporciones que hacen difícil distinguir el sabor real de lo que está siendo degustado.

Transmitido y respetado de generación en generación, el procedimiento de fabricación de la cerveza alemana, muchas veces artesanal, se ha impuesto a lo largo de los tiempos como condición indispensable para la preparación de una cerveza arquetípica. Hasta el punto de que muchos embalajes ostentan con orgullo la indicación. «Fabricado de acuerdo con la Ley de pureza de 1516».

Patrimonio de la humanidad.

Al final del año pasado, la Asociación de Cerveceras de Alemania pidió a la UNESCO el reconocimiento de la cerveza así fabricada como patrimonio de la humanidad. La decisión podrá ser tomada en el 2016, cuando se conmemorará el V Centenario de la promulgación del mencionado decreto.

Algunos productores, incluso alemanes, han objetado que dicha ley condena a la inmovilidad algo que podía ser perfeccionado. En suma: es retrógrada. Pero basta analizar la cuestión con un poco de imparcialidad para constatar cómo está errado ese posicionamiento. Actualmente existen, por ejemplo, en Bélgica, excelentes cervezas hechas según otros métodos que añaden ingredientes tan poco ortodoxos como la cereza.

No se trata de prohibir las mejoras, sino de proteger de la vorágine moderna una tradición venerable que, se quiera o no, está en la esencia de una de las bebidas más populares de nuestros días.

P. Antonio Jakoš Ilija, EP

Notas:

1 SANTO TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica. I, q.3, a.7.
2 Cabe destacar que la levadura de cerveza no era conocida en esa época.

Santos

¿De dónde viene la costumbre particular, de pedir a San Blas la cura de las enfermedades de la garganta?

febrero 4, 2022

Vida de San Blas .

Este día recordamos la vida de San Blas, venerado desde Oriente hasta Occidente, que nació en Armenia, en el siglo III, fue médico y obispo en Sebaste. Como doctor, usaba sus conocimientos para rescatar la salud, no sólo del cuerpo, sino también del alma, pues se ocupaba de la evangelización de sus pacientes.

Cuando las persecuciones comenzaron bajo el Emperador Diocleciano (284 – 305). San Blas huyó a una caverna donde cuidó algunos animales salvajes.
 

Un día, los soldados de Agrícola, gobernador de Capadocia, buscaban fieras y bestias en los campos de Sebaste, para martirizar a los cristianos en la arena, y se encontraron a muchos animales feroces de todas las especies: leones, osos, tigres, hienas, lobos y gorilas conviviendo en la mayor armonía.

Mirando estupefactos y asombrados, se preguntaban que era lo que ocurría, cuando de una negra gruta surgió, de la oscuridad a la luz, un hombre caminando entre las fieras, levantando la mano, como bendiciéndolas. Tranquilas y en orden regresaron para sus cuevas y lugares de donde vinieron.

Un enorme león de melena rubia permaneció en el lugar. Los soldados muertos de miedo, lo vieron levantar una pata y poco después, San Blas se aproximó para extraerle una astilla que tenía clavada. El animal, tranquilo, se fue.

Al enterarse del hecho, el gobernador Agrícola ordenó capturar al hombre de la caverna. Blas fue puesto preso sin la menor resistencia.

Al no conseguir doblegar al santo anciano, que rechazó adorar a los ídolos paganos, Agrícola ordenó castigarlo con latigazos y que después lo encerrasen en la más negra y húmeda de las mazmorras.

En varias ocasiones el santo fue llevado delante de Agrícola, pero siempre perseveraba en la fe de Jesucristo. En represalia era torturado.

Movido por su fidelidad y amor a Nuestro Señor Jesucristo, San Blas curaba y bendecía.

Siete mujeres que cuidaron sus heridas – provocadas por los suplicios de Agrícola – fueron también castigadas. Después el gobernador fue informado que ellas habían lanzado sus ídolos al fondo de un lago cercano, y mandó matarlas.

San Blas fue torturado con hierros candentes y después fue decapitado.

san blas

Origen de la bendición de San Blás

Una pobre mujer, afligida y desconsolada, rompió como pudo por medio de la muchedumbre, y llena de confianza se arrojó a los pies del santo, presentándole a un hijo suyo que estaba agonizando por una espina que se le había atravesado en la garganta, y sin remedio humano le ahogaba.

Compadecido el piadoso obispo del triste estado del hijo y del dolor de la madre, levantó los ojos y las manos al cielo, haciendo esta fervorosa oración:

San Blas

«Señor mío, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, dignaos oír la humilde petición de vuestro siervo y restituid a este niño la salud, para que conozca todo el mundo que sólo Vos sois el Señor de la muerte y de la vida.

Y pues Vos sois el Dueño soberano de todos, misericordiosamente liberal para con todos cuantos invocan vuestro santo nombre, humildemente os suplico que todos los que en adelante recurrieren a mí para conseguir de Vos, por la intercesión de vuestro siervo, la curación de semejantes dolencias, experimenten el efecto de su confianza y sean benignamente oídos y favorablemente despachados».

Apenas acabó el santo su oración, cuando el muchacho arrojó la espina y quedó del todo sano. Éste es el origen de la particular devoción que se tiene a San Blas en todos los males de garganta.

San Blas un ejemplo para de santidad.

Blás, brasa, llama de amor de Dios, de la fe, de amor al prójimo. La vida heroica de San Blas es un estimulo para que mantengamos también en nuestras almas encendida la brasa de la fe, que en medio de las tinieblas siempre arda el celo, fidelidad y valentía en favor del bien.

Sus reliquias se encuentran en Brunswick, Mainz, Lubeck, Trier y Colonia en Alemania. En Francia en Paray-le-Monial. En Dubrovnik en la antigua Yugoslavia y en Roma, Tarento y Milán en Italia.

Oración a San Blas

Oh! Grandioso San Blas, acudo ante ti como médico por excelencia para que me des tu intercesión Divino San Blas, obispo y mártir, para que Dios me libre de las dolencias de la garganta que estoy padeciendo en estos momentos y me cuide y libere de cualquier otro mal. En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo que vive y reina en todos nosotros. Amén.

Los Caballeros de la Virgen, constituyen una Asociación Internacional de Derecho Pontificio fundada por Monseñor João Clá Dias, EP.
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