A semejanza de un jardín, la vida espiritual requiere un cuidado continuo, pues los defectos pueden nacer en los lugares más recónditos y de las formas más inesperadas.
Para responder a estas peticiones de aclaración, y por amor a la verdad, los Heraldos del Evangelio consideran que ha llegado el momento de dar a conocer con mayor detalle los motivos que han llevado a la reciente publicación.