Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesucristo, San Juan María Vianney alimentó su cotidiana donación sin reservas, a Dios y a la Iglesia.
En el Huerto de los Olivos los Apóstoles huyeron aterrorizados. María Magdalena, por el contrario, salió en busca de su Amado, y Él fue a su encuentro.
Después de recibir la sagrada Eucaristía, debemos recogernos a fin de aprovechar mejor las gracias de tan sublime misterio. ¿Cómo compenetrarnos en esos instantes de sublime convivencia con Nuestro Señor Jesucristo?
Parece una máquina del tiempo, que nos permite volver a la seguridad del pasado, como si nunca hubiéramos tropezado con el susto del presente. Ctrl + Z es mágico; es casi un dios.
Recen por mí
Hoy queremos rezar por Usted. Coloque sus intenciones para la Misa de Hoy y las oraciones que diariamente rezamos en nuestras Comunidades.