San José nunca será conocido y venerado por nosotros como es debido si lo consideramos sólo como al pobre carpintero de Galilea, repitiendo así en nuestra época, veintiún siglos después, la triste ceguera de los habitantes de Nazaret.
Parece una máquina del tiempo, que nos permite volver a la seguridad del pasado, como si nunca hubiéramos tropezado con el susto del presente. Ctrl + Z es mágico; es casi un dios.