A pesar de que los milagros obrados por la intercesión de la Santísima Virgen son incontables, uno en especial mereció la institución del Día de la Virgen del Rosario el día siete de octubre.
En el Huerto de los Olivos los Apóstoles huyeron aterrorizados. María Magdalena, por el contrario, salió en busca de su Amado, y Él fue a su encuentro.
Un hombre reducido a la mitad de sus movimientos naturales dejó para la Historia una lección inolvidable, derrotando a la «invencible» armada inglesa en Cartagena de Indias.