Aparentemente es un simple cuadro de una más de las innúmeras devociones a la Santa Madre de Dios, pero si nos detenemos en sus detalles, veremos que la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro está llena de simbolismos y significados.
Midiendo 53 por 41,5 centímetros el ícono fue producido en el estilo bizantino en madera sobre un fondo dorado.
En la época en que la obra fue ejecutada, durante el Imperio Romano, los artistas utilizaban el oro o simplemente su color para retratar solo las grandes personalidades.
Según la tradición el cuadro fue pintado por un artista hasta hoy desconocido que, a su vez, se inspiró en una pintura atribuida a San Lucas.
El ícono es rico en detalles y a cada uno de ellos es atribuido un significado, una simbología, un mensaje.
10 – Túnica roja, distintivo de las vírgenes en el tiempo de Nuestra Señora.
11 – Abreviación de «Jesucristo».
12 – Las manos de Jesús apoyadas en la mano de María, significando que por ella nos vienen todas las gracias.
13 – Manto azul, emblema de las madres en aquella época. María es la Virgen – Madre de Dios.
14 – La mano izquierda de María sustentando Jesús – la mano del consuelo que María extiende a todos los que a ella recurren en las luchas de la vida.
15 – La sandalia desatada – símbolo tal vez de un pecador unido todavía a Jesús por un hilo -el último-, la devoción a Nuestra Señora.
El fondo del cuadro es de oro, de él brillan reflejos cambiantes, matizando las ropas y simbolizando la gloria del paraíso a donde iremos, llevados por el perpetuo socorro de María.
Asustado por la aparición de los dos ángeles, mostrándole los instrumentos de su muerte, Jesús corre para los brazos de su Madre, y con tanta prisa que se desató el cordón de la sandalia… Nuestra Señora lo abriga con ternura y el Niño Jesús se siente seguro en los brazos de su Madre.
La mirada de Nuestra Señora no se dirige al niño, sino a nosotros – pidiendo a los hombres que eviten el pecado, causa del susto y la muerte de Jesús. Las manos de Jesús están en la mano de María para recordar que Ella es la Medianera de todas las gracias.
Por Emilio Portugal Coutinho