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Historia y Creación

Simplicidad, perennidad y… cerveza

Transmitida y respetada de generación en generación, la “Ley de pureza” promulgada en 1516 se convirtió en una condición indispensable para la preparación de una cerveza arquetípica.

Una de las características más curiosas de las cosas denominadas modernas es que después de algunos años -si no meses o días- dejan de ser modernas… Tras una existencia agitada y efímera, acaban por ser descartadas u olvidadas casi con tanto ímpetu como fueron aceptadas. Así, mucho de lo que hace cincuenta años era considerado la fina punta de la modernidad hoy es calificado de retrógrado. Retrógrado, nótese, y no antiguo, porque lo antiguo posee valores perennes que el tiempo no logra destruir.

Lo simple y lo perenne.

No faltan, sin embargo, en nuestro entorno, ejemplos de cosas que permanecen tras haber sido acrisoladas por el paso de los siglos. Suelen ser confiables, estables y, sobre todo, simples. Dispensando adornos superfluos, poseen características propias que se sitúan por encima de los aspectos meramente utilitarios.

Consideremos, a título de ejemplo, ciertas construcciones romanas, en particular algunos puentes. Son simples, robustos y venerables en su longeva autenticidad. Tras haber enfrentado guerras y tormentas durante decenas de siglos, continúan en pie con envidiable solidez, soportando altaneros el peso y las vibraciones de los actuales vehículos a motor, inimaginables para los ciudadanos del Imperio.

Esta relación entre lo simple y lo perenne no es fortuita, sino un reflejo del Ser por excelencia, que Santo Tomás de Aquino define en la Suma Teológica como «absolutamente simple».1

Estas consideraciones nos vienen al espíritu a propósito de un hecho sin vínculo aparente con ellos: la fabricación de la cerveza.

Un país con tradición cervecera.

El surgimiento de esta bebida parece haber ocurrido de forma concomitante en varias partes del mundo antiguo. Se encuentran vestigios de su preparación en la antigua Mesopotamia y en Egipto. Los romanos la llamaban cerevisia y los celtas korma. En la Edad Media existían distintos tipos con un contenido alcohólico bastante bajo, incluso apto para los niños.

Hoy, es una de las bebidas más consumidas en el mundo y forma parte de la cultura de muchos pueblos. Pero en pocos se fundió de mane ra más íntima y armónica con la sociedad y sus tradiciones como en el mundo germánico, más específicamente en Baviera. Una bebida para todas las edades y clases sociales, era elaborada para niños, adultos y ancianos, campesinos, estadistas, nobles y clérigos.

Las abadías y conventos de la región solían fabricar cerveza para consumo propio, variando la forma de preparación según las diversas temporadas del año. Así, por ejemplo, la Paulaner Salvator era hecha por la Orden de los Mínimos -Paulaner Orden, en alemán- con vistas al ayuno de los monjes durante la octava de la fiesta del fundador. Como esta bebida, aunque muy nutritiva, no rompía el precepto, su consumo ayudaba a sustentar a los religiosos en los períodos de penitencia.

Muchos monasterios benedictinos también producían su propia cerveza, y no sólo para su consumo. La abadía de Weltenburg, situada en las márgenes bávaras del Danubio, es la que posee la destilería más antigua, fundada en 1050. Desde entonces viene produciendo ininterrumpidamente la misma variedad de cerveza, y transcurrido un milenio su calidad, sin duda, no defrauda, porque consta que se ha servido regularmente en la mesa de Benedicto XVI.

El Decreto de pureza de 1516.

Ahora bien, para producir una cerveza como la de Weltenburg, los ingredientes no podían ser más simples: lúpulo, malta de cebada y agua.2 Casi cinco siglos después, esos tres elementos fueron sancionados en un decreto promulgado el 23 de abril de 1516 por el duque Guillermo IV de Baviera: el Reinheitsgebot o «ley de pureza». Además de estipular los precios del líquido dorado entre las fiestas de San Jorge y de San Miguel, el decreto prescribe:

«Es nuestro deseo enfatizar que en el futuro, en todas las ciudades, mercados y en el campo, los únicos ingredientes usados para la elaboración de cerveza deberán ser cebada, lúpulo y agua. Quienquiera que conociéndola no obedeciera o ignorara esta ordenanza, será castigado por las autoridades, confiscando dichos barriles de cerveza, sin falta».

La simplicidad y candidez de este dispositivo legal no podía dejar de llamar la atención en nuestros días, tan pródigos en conservantes, estabilizantes, colorantes, espesantes, acidulantes, aromas artificiales y demás aditivos, usados a veces en tales proporciones que hacen difícil distinguir el sabor real de lo que está siendo degustado.

Transmitido y respetado de generación en generación, el procedimiento de fabricación de la cerveza alemana, muchas veces artesanal, se ha impuesto a lo largo de los tiempos como condición indispensable para la preparación de una cerveza arquetípica. Hasta el punto de que muchos embalajes ostentan con orgullo la indicación. «Fabricado de acuerdo con la Ley de pureza de 1516».

Patrimonio de la humanidad.

Al final del año pasado, la Asociación de Cerveceras de Alemania pidió a la UNESCO el reconocimiento de la cerveza así fabricada como patrimonio de la humanidad. La decisión podrá ser tomada en el 2016, cuando se conmemorará el V Centenario de la promulgación del mencionado decreto.

Algunos productores, incluso alemanes, han objetado que dicha ley condena a la inmovilidad algo que podía ser perfeccionado. En suma: es retrógrada. Pero basta analizar la cuestión con un poco de imparcialidad para constatar cómo está errado ese posicionamiento. Actualmente existen, por ejemplo, en Bélgica, excelentes cervezas hechas según otros métodos que añaden ingredientes tan poco ortodoxos como la cereza.

No se trata de prohibir las mejoras, sino de proteger de la vorágine moderna una tradición venerable que, se quiera o no, está en la esencia de una de las bebidas más populares de nuestros días.

P. Antonio Jakoš Ilija, EP

Notas:

1 SANTO TOMÁS DE AQUINO. Suma Teológica. I, q.3, a.7.
2 Cabe destacar que la levadura de cerveza no era conocida en esa época.

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Espiritualidad

He aquí la sugerencia de un método para aquellos que desean hacer un examen de conciencia serio, honesto y fructífero.

abril 18, 2022

La vida espiritual, sobre todo en su fase primaveril, nos ofrece alegrías verdaderamente indescriptibles para el vocabulario humano. Es una oración que nos encanta, una adoración al Santísimo Sacramento en la cual nos sentimos atendidos. Será, tal vez, el contacto con una persona en la cual vemos reflejadas las perfecciones del propio Dios… En fin, son torrentes de gracias que nos son distribuidas por la bondad de Dios y que nos preparan para la lucha. Para la lucha, sí, pues «militia est vita hominis super terram» – la vida del hombre sobre la tierra es una lucha -, según nos enseña Job (7, 1).

Sin embargo, como en toda guerra, es necesario atacar y defenderse. Atacar los defectos y defenderse de las insidias del demonio. Y, para eso, la Divina Providencia puso a disposición de todos, un arma casi invencible, cuando bien usada: el examen de conciencia.

¿Cómo hacerlo bien?

Grandes doctores y espiritualistas -San Ignacio de Loyola, el P. Alonso Rodríguez y otros- indican: recomiendan ellos el examen de conciencia particular, o sea, aquel en el cual analizamos apenas uno de nuestros defectos y hacemos todo lo posible para de él corregirnos.

¿Pero no sería más útil hacer eso con todos los defectos que notamos en nosotros mismos? Veremos…

Todo hombre puede ser comparado a una fortaleza gobernada por un rey. Ella está siempre cercada por un enemigo que la rodea buscando alguna brecha por la cual pueda entrar. Si no la encuentra, va, sin duda, buscarla a fin de encontrar un punto vulnerable en el cual concentrará todos los tiros de sus cañones con la intención de invadirla. Por eso es necesario fortificar la parte débil con mucho más empeño que las partes en las cuales es suficiente una buena vigilancia. De lo contrario la derrota es segura.

Esto es lo que se da, análogamente, con nosotros. La fortaleza es nuestra alma, las murallas son las virtudes y el Rey es Dios que habita en nosotros por la Gracia Santificante.

Estamos siempre cercados por nuestros enemigos -los demonios- que, por así decir, buscan alguna laguna en esa fortificación, o sea, nuestras malas tendencias, en la cual empleará todos sus engaños.

Y nuestra obligación es hacer todo para defender al Rey, comenzando por robustecer la virtud que juzgamos más débil en nosotros -lo que no es tan difícil de desvendar… Esto hecho -con los medios que el propio Soberano de nuestra alma nos da- el demonio tendrá un poder mucho menor sobre nosotros.

Solidificando una virtud, todas las otras lucran, pues ellas son hermanas. Vigilando poco o cediendo en pequeños puntos, nuestra vida espiritual corre el riesgo de ser, tarde o temprano, llevada a la ruina.

Método para hacer un buen Examen de Conciencia.

He aquí la sugerencia de un método para aquellos que desean hacer un examen de conciencia serio, honesto y fructífero:

1) Descubrir en nosotros mismos un defecto moral que particularmente nos dificulta la perfecta práctica de la virtud y escogerlo como materia de examen particular. En esa elección, debemos dar prioridad a los defectos que puedan ofender o desedificar a los hermanos.

2) Realizar el examen diariamente antes de dormir -o inclusive otras veces durante el día, caso sea posible- de preferencia en lugares recogidos, del siguiente modo:

a) Pedir gracias para bien reconocer los defectos y de ellos hacer un buen examen.

b) Analizar el día, viendo las fallas cometidas contra las virtudes que buscamos fortificar.

c) Pedir fuerzas para de ellos enmendarnos, y para hacer y cumplir buenos propósitos.

Tomemos como ejemplo la bellísima virtud de la Obediencia. Se podría hacer los siguientes propósitos para fortalecerla, como aconseja el P. Alonso Rodríguez:

1) Ser puntual en la obediencia exterior: a la orden del superior, interrumpir trabajos comenzados, dejándolos para después. Buscar cumplir la voluntad del superior sin incluso esperar orden expresa;

2) Obedecer de corazón, teniendo una misma voluntad y querer con el superior;

3) Tener siempre el mismo parecer del superior, nunca dar lugar a razones contrarias a aquellas que nos manda;

4) Tomar la voz de todo y cualquier superior como si fuese la voz del propio Dios;

5) Obedecer ciegamente, esto es, sin procurar inquirir o examinar el porqué de la orden dada, bastando para obedecer la obediencia;

6) Colocar todo el gusto en obedecer y no en hacer la propia voluntad.
Evidentemente, para la confesión el examen de consciencia debe ser general, apuntando todos los pecados para de ellos recibir el perdón.

Pidamos, pues, a nuestra Madre celestial la gracia de un perfecto uso de esa arma casi infalible. Así, creceremos en la unión con Su Hijo, con Ella y con todos los santos y, al final de nuestros días en esta Tierra podremos decir como San Pablo: «Combatí el buen combate, guardé la fe: dadme ahora el premio de Vuestra gloria». (II Tim 4, 7-8)

Padre Rodrigo Fugyama, EP

Los Caballeros de la Virgen organizaron un Encuentro de jóvenes en Riobamba por ocasión del feriado de Carnaval en la Casa de Retiros del Instituto de Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada

El objetivo de este encuentro se basó en ayudar a los jóvenes en su formación espiritual, a  que aprendan a seguir el camino de la virtud, a practicar el bien y rechazar el mal y las tentaciones, pidiendo la ayuda y auxilio de la Santísima Virgen.

Siempre en un ambiente de alegría y respeto, los jóvenes participaron de varias actividades como: Eucaristías, Charlas, Rosario procesional, Juegos y una excursión a la montaña.

Uno de los momentos más especiales fue en la ceremonia de cierre y clausura del Encuentro. Se preparó un homenaje a la Santísima Virgen y se entregaron como recuerdo un bonito cuadro de Nuestra Señora con el Niño Jesús en los brazos.

Así se vivieron estos días inolvidables que lo recordaran con el pasar de los años. 

María Santísima

Nuestra Señora en Fátima dijo a los 3 pastorcitos: “Vendré a pedir la Consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los PrimerosSábados de mes."

agosto 7, 2022

Nuestra Señora se apareció en Fátima

El de julio de 1917, Nuestra Señora en Fátima dijo a los 3 pastorcitos: “Vendré a pedir la Consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los PrimerosSábados de mes.»

Así, el 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se aparece a la Hermana Lucía con el Niño Jesús. El Niño dice a la Hermana Lucía:

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre, que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin haber quien haga un acto de reparación para arrancárselas”.

En seguida, la Santísima Virgen dice a la Hermana Lucía:

“Mira hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes.  Tú al menos, procura consolarme, y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando los quince misterios del rosario, con el fin de desagraviarme,  prometo asistirles, en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas.”

Requisitos del primer sábado de mes:

1.    Intención: reparar, desagraviar. Implica compensar o arreglar un daño realizado.  Es un acto de amor a Dios, parte del primer mandamiento.  Es el consolar a Nuestro Señor y a Nuestra Señora por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

2.    Actos:

a.    Rezo del Santo Rosario. 

b.    15 minutos de meditación de los misterios del rosario, antes, durante o después del Santo Rosario.  Es un acto de acompañar a nuestra Señora en su sufrimiento. 

c.     Comunión en estado de gracia, el primer sábado de mes.  Se puede comulgar el día domingo, con la autorización de un sacerdote, ofreciéndola como parte de la práctica. Comunión espiritual.

d.    Confesión.  Dada la dificultad de confesarse el mismo primer sábado, puede ser unos días antes o unos días después.

Sobre la Confesión

El 15 de febrero de 1926, se le aparece el Niño Jesús y le pregunta si había propagado la devoción a su Santísima Madre.

Le preguntó Lucía si valía la confesión dentro de los ocho días anteriores al sábado, a lo cual respondió Jesús:

«Sí, puede ser de muchos más días, con tal que, cuando me reciban, estén en gracia y tengan la intención de desagraviar el Inmaculado Corazón de María».

También le preguntó Lucía qué ocurría si alguien se olvidaba de poner la intención. Jesús respondió:

«Pueden ponerla en la confesión siguiente, aprovechando la primera ocasión que tengan para confesarse».

El 13 de septiembre de 1939 el obispo de Leiría concedía la aprobación oficial de esta devoción

¿Por qué 5 sábados?

Después de que Lucía pasara unos momentos en oración, Nuestro Señor le revelaba la causa de ser 5 los sábados de reparación:

« Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María :

  1. Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
  2.  Contra su virginidad,
  3. Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.
  4. Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.
  5. Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

Oraciones

enero 3, 2022

Nosotros te agradecemos ¡Oh Madre del Buen Consejo!, por todas las gracias y favores concedidos en este día de lucha. Perdona nuestras infidelidades, acepta nuestra fatiga como merecida reparación por todas nuestras faltas. Danos un reposo favorecido por tus Santos Ángeles, bajo tu mirada pura y materna, a fin de que al día de mañana nos encontremos siempre dispuestos a luchar cada vez más por Ti y así amarte con fervor siempre creciente.

Así sea.

Plinio Corrêa de Oliveira

Los Caballeros de la Virgen, constituyen una Asociación Internacional de Derecho Pontificio fundada por Monseñor João Clá Dias, EP.
Si desea contactarse con nosotros, envíenos un mensaje.