Historia y Creación

Nevados y montañas de Ecuador

A continuación pasearemos por las alturas, recorriendo algunas montañas y nevados del Ecuador.

Una de las escenas más pungentes encontrada en los Evangelios, sin duda, está en el sermón de la montaña, descrita por San Mateo (capítulos 5-7). En el lenguaje bíblico la ‘montaña’, debido a su elevación, se torna un lugar de comunicación con lo divino; así pueden ser vistos, por ejemplo, el Sinaí, el Horeb, el monte Sión, etc. Las montañas, comunican al hombre la grandeza y la magnitud del Creador.

Sus formas irregulares y diversas, se mezclan en la armonía de sus puntas, coloreadas por el mejor  amigo  de los pintores, el sol. A continuación pasearemos por las alturas, recorriendo algunas montañas y nevados del Ecuador:

Chimborazo (6.310 m)

El rey de los Andes ecuatorianos, sobrepasa en altura a todas las demás montañas y elevaciones; el enorme macizo se alarga en dirección este-oeste con una altura que llega a los 6.310 msnm y una base de más de 20 Km. de diámetro. No ha tenido actividad volcánica reciente y se calcula que su última erupción ocurrió hace aproximadamente 10.000 años.

Su majestuosidad es tal que en un día despejado se puede observar al Chimborazo incluso desde la ciudad de Guayaquil, a orillas del océano Pacífico.

Cotopaxi (5.897 m)

A 5897 metros encima del nivel de mar, y elevando majestuosamente encima de las montañas Andinas, es el volcán más alto, es uno de los volcanes mas activos en todo el Ecuador.

El nombre de la montaña es una voz Cayapa que se descompone así: Coto, cuello; pag, de pagta, sol y si de shi, dulce. Es decir, “Dulce Cuello de Sol”.

Cayambe (5.790 m)

El Cayambe es un volcán en la Cordillera Central del norte de Ecuador. Es el tercer volcán más alto de Ecuador detrás del Cotopaxi, tiene una altitud de aproximadamente 5790 m sobre el nivel del mar.

Antisana (5.758 m)

El volcán Antisana es un nevado de más de 5700 m de altura ubicado a 48 km al sureste de Quito y alejado de las carreteras asfaltadas. La atracción principal es el Cóndor Andino, pero el páramo también alberga inusuales bromelias o “puyas”, frailejones, gran cantidad de especies de colibríes y otras aves de altura que rodean las lagunas, y barrancos de lava de más de 200 años de antigüedad.

Altar (5.319 m)

El Altar es un volcán extinto localizado en el centro de Ecuador, en la Cordillera Oriental de los Andes a unos 45 km al suroeste de Riobamba.

El volcán recibe su nombre debido a las formas que adoptan sus numerosos picos, semejando el altar de una Iglesia. Los incas llamaron a este volcán Capac Urcu, que significa montaña todopoderosa.

lliniza (5.248 m)

Iliniza es un estratovolcán en Ecuador, situado unos 55 km al sudoeste de Quito. Illiniza, un volcán potencialmente activo, consta de dos picos cubiertos de nieve: Illiniza Sur (5.248 m) y Illiniza Norte (5.126 m).  Su nombre deriva de las palabras kunza para «cerro varón».

Tungurahua (5.023 m)

El Tungurahua (5.023 metros) está localizado en la Cordillera de Ecuador (Los Andes), 140 kilómetros (87 millas) al sur de Quito, la capital del país. Notables montañas y volcanes cercanos son el Chimborazo (6.310 metros) y El Altar (5.319 metros). La pequeña ciudad de Baños, conocida por sus aguas termales, se encuentra en sus faldas, a aproximadamente cinco kilómetros al norte.

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Historia y Creación

De Alemania, los bastoncitos se extendieron a toda Europa, convirtiéndose en uno de los ornatos más simbólicos de la Navidad.

diciembre 26, 2021

Con canciones, colores, luces, adornos y manjares, en diciembre se celebra la festividad más esperada del año. Y aunque los meses anteriores transcurrieran sin mucho devoción o fe, gracias especiales llaman a la puerta de las casas, desde la más humilde hasta la más acomodada. ¡Todas las familias conmemoran el Nacimiento del Niño Jesús!

Origen del Bastón de Caramelo

En algunos países hay un detalle que no puede faltar: el bastón de caramelo o candy cane, por su nombre en inglés. Sencilla y bella, esta peculiar golosina ha servido de encantador adorno en las fiestas navideñas, alegrando con su presencia a grandes y pequeños.

La tradición surgía en el siglo XVII, en Alemania, cuando el maestro de capilla de la catedral de Colonia halló la solución para evitar el ruido que hacían los niños durante los conciertos navideños. Cada año, una presentación musical en honor al Recién Nacido era organizada allí con esmero germánico.

La cuidadosa elección de las melodías, la variedad de los instrumentos, la primorosa afinación hacía de aquellos homenajes un momento ansiosamente esperado.

No obstante, la impecable ejecución musical siempre se veía intercalada de llantos, jugueteos y gritos infantiles… Como esto, evidentemente, entorpecía la presentación, el director le encargó a un confitero que elaborara unos palitos de azúcar con el fin de mantener entretenidos a los críos durante el concierto.

Ahora bien, repartir dulces en una ocasión tan piadosa —y más aún dentro de la iglesia— necesitaba una justificación. Entonces le pidió que los hiciera en forma de bastón, aludiendo a los pastores que visitaron al Niño Jesús, y que fueran de color blanco, con el objetivo de simbolizar a través de éste el parto virginal de María.

Tras su distribución se consiguió que, finalmente, las cantatas obtuvieran el éxito merecido. El brillante resultado de esa experiencia se transformó en tradición.

De Alemania, los zuckerstangen (en su lengua original) se extendieron a toda Europa, siendo repartidos durante las obras de teatro navideñas. Se convertían, así, en uno de los ornatos más simbólicos de ese período litúrgico.

Villancicos pintura

Simbolismo del bastón

Fueron apareciendo nuevas explicaciones para vincular todavía más esos bastoncitos al Nacimiento del Redentor: unos consideraron su dulzura como una rememoración de que somos alimentados y reconfortados con las palabras del Evangelio; otros compararon su formato a la primera letra del nombre de Jesús, el Buen Pastor. Hubo quienes afirmaron que la solidez del palito de azúcar era símbolo de Cristo, roca firme para los fieles y piedra de escándalo para los que lo rechazan.

Y, para que no faltaran razones, también identificaron su rigidez con la fuerza de la Iglesia Católica.

El bastón tradicional es recorrido por tres líneas rojas, número que remite a la Santísima Trinidad. Algunas personas atribuyen su color rubro a los sufrimientos de los cristianos unidos a los del Redentor. La mayoría, sin embargo, creen que es un recuerdo de la Preciosísima Sangre derramada por amor a los hombres.

El sabor a menta que el dulce adquirió tiempos más tarde evoca el aroma del hisopo, arbusto cuyas ramas se usaban en el Antiguo Testamento para asperger con sangre al pueblo. Al estar ligada la idea de sacrificio y purificación, la presencia de esta planta en el sabor de los bastoncitos recuerda que Nuestro Señor Jesucristo nos lavó del pecado y nos santificó por los méritos de su Pasión y Muerte en la cruz.

Esas son algunas de las diversas analogías que el candy cane despertó en las mentes piadosas, haciéndolas que se elevaran de una realidad material, sencilla y corriente al firmamento de la vida sobrenatural.

Consejo navideño

Y nosotros, en este caótico siglo XXI, cuando una especie de «visera» espiritual parece que les impide a los hombres contemplar lo que hay de más alto, ¿sabremos elevar nuestro espíritu hacia el verdadero significado de la Navidad? Sirvámonos de los riquísimos simbolismos que rodean las conmemoraciones del Nacimiento de Cristo para elevar nuestros corazones, preparándolos para su venida.

Autor: Hna. Letícia Gonçalves de Sousa, EP

Santos

Soñando con los escenarios de Hollywood, una talentosa joven recibió una propuesta inesperada…

mayo 21, 2022

En pleno siglo XXI, a más de dos mil años del supremo sacrificio obrado en el Calvario, a menudo se cree que la santidad es un ideal del pasado incompatible con la vida de nuestros días, intangible en medio de la globalización, impensable en el mundo de la mensajería instantánea y de las redes sociales.

Era lo que también pensaba una disipada joven irlandesa hasta que, un Viernes Santo, la mirada del Crucificado cambió el destino de su existencia…

Una irlandesa talentosa

Clare Theresa Crockett nació en Derry, Irlanda del Norte, el 14 de noviembre de 1982. Primera hija del matrimonio Gerard Crockett y Margaret Doyle, desde temprana edad mostró poseer un carácter fuerte, encantador y vivaz. Llena de dotes y talentos naturales, esparcía una alegría contagiosa y siempre estaba rodeada de amigos, aunque su temperamento fogoso provocara, muchas veces, peleas y desacuerdos…

Actriz nata, acostumbrada a ser el centro de las atenciones y conocida como una niña desafiante, Clare ponía en aprieto a sus profesores con sus ingeniosas salidas. Muy inteligente, llevaba bien sus estudios sin grandes esfuerzos. No obstante, frecuentemente usaba métodos poco loables: en una ocasión, llegó a robar el libro de respuestas de su profesora, para hacer los deberes con más rapidez…

Como era de esperar, Clare no siempre utilizaba sus capacidades para el bien. Se aprovechaba de ellas también para mentir, fingir, dramatizar… Para ella, todo estaba justificado cuando se trataba de lograr sus objetivos.

La niña creció en un ambiente de relativa catolicidad, hasta que su familia se vio afectada por ciertas adversidades que la llevaron a un profundo alejamiento de la fe. A pesar de continuar cumpliendo algunos deberes que sus padres le exigían por conveniencia social, fue abandonando cada vez más el camino verdadero para iniciar otro, marcado por el vicio y por el pecado. Muy pronto conoció el tabaco, el alcohol y las malas compañías; frecuentaba discotecas valiéndose de documentos falsos y bebía descontroladamente.

Pese a ello, en su personalidad floreció una cualidad singular: la determinación. «O todo o nada» fue, de hecho, el lema que orientó su vida.

Clare el día de su Primera Comunión

Soñando con los escenarios de Hollywood

Habiendo desarrollado sus dones artísticos, Clare desempeñó diversos papeles en teatros, anuncios y programas de televisión, con vistas a la realización de su mayor sueño: ser una actriz famosa. Se dedicó al estudio de las artes escénicas y aprovechó cada oportunidad para demostrar su talento, en el cual los que la rodeaban depositaban grandes esperanzas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, lejos de sentirse feliz con sus conquistas, Clare empezó a darse cuenta del inmenso y constante vacío que habitaba su corazón: cada nuevo éxito conllevaba profundas depresiones. Aunque todavía le atrajeran mucho el prestigio y las glorias mundanas, sentía que había algo más allá de aquella felicidad que tanto anhelaba. Si bien que al no lograr comprender de qué se trataba, se hundía cada vez más en sus vicios.

En un retiro espiritual y no en la playa…

En el año 2000, Clare recibió una invitación. En realidad, se debió a un malentendido, detrás del cual estaba la mano de la Providencia deseosa de atraerla hacia sí.

Con una amiga durante la peregrinación a Florencia (Italia)

Su mejor amiga, Sharon Doherty, había planeado viajar a España la semana de Pascua. Pero unos días antes una operación de apendicitis se lo impidió. Como no quería perder el billete, que ya estaba pagado, se lo ofreció a Clare. Ilusionada por el atractivo turístico del lugar, aceptó la propuesta, segura de que la esperaban agradables playas y agitadas discotecas.

Lo que no imaginaba era que marchaba a un retiro de Semana Santa con el Hogar de la Madre,1 y a una peregrinación a varios santuarios de Europa. El susto que se llevó al hallarse ante unos días de oración forzosa ¡fue monumental! Al no poder librarse del compromiso ya asumido, decidió, entonces, disfrutar del viaje tanto como pudiera, asistiendo lo menos posible a las reuniones y meditaciones.

El Viernes Santo, no obstante, Clare tuvo que comparecer a la ceremonia litúrgica, por ser una fecha muy especial. En determinado momento, sin saber muy bien de qué se trataba, entró como todos en una fila para adorar la Santa Cruz. Imitando tan sólo lo que hacían las personas que tenía delante, se arrodilló y besó el crucifijo. Sin embargo, este acto le causó un fuerte impacto interior.

Así describe ella misma la gracia que la tocó: «Yo no sé explicar exactamente lo que pasó, no vi ningún coro de ángeles ni ninguna paloma blanca que venía desde el techo hacia mí, pero tuve la certeza de que por mí el Señor estaba en la cruz. Y junto con esta convicción, me acompañó un vivo dolor […]. Al regresar a mi banco, yo ya tenía una huella dentro que no tenía antes. Yo tenía que hacer algo por Él, que había dado su vida por mí».2

Besando el crucifijo durante la ceremonia de Viernes Santo en el
monasterio de San Miguel de las Victorias, Priego (España)

Sin esperárselo, Clare se vio en esa ocasión a solas con Jesús, sintió un inmenso dolor por sus pecados —cometidos contra aquel Amor que se derramaba sobre ella— y comprendió que nada podría hacer para consolarlo, excepto darle su vida.

«Ha muerto por mí; me ama», era la única frase que conseguía articular entre lágrimas después de la bendecida celebración. Extrañamente, y según su carácter aún muy superficial, Clare quiso unir su ansia de celebridad a su nuevo deseo de santidad, explicándoselo a todos los peregrinos, el mismo día en que la gracia la visitó: «Quiero ser famosa. […] Pero hace una hora yo quería ser monja también. Así que me he dicho a mí misma: “Seré una monja famosa”».3

Nuevas caídas y la decisión final

No obstante, el camino de esta alma sería aún largo y lleno de dificultades. Poseía, mezclados en su interior, la flaqueza de la naturaleza humana caída y el corazón de un águila, que vacilaba en echar a volar.

Tras haber hecho un segundo viaje con las Siervas del Hogar de la Madre, rama femenina de la asociación, regresó a Irlanda y su lucha se volvió feroz: los estudios y las fiestas de nuevo eran lo cotidiano, mes tras mes, sin que se decidiera a cortar con el mundo; y las malas amistades y los vicios la arrastraron, cual otra Magdalena, a abismos aú

Como postulante de las Siervas del Hogar de la Madre

Clare quería borrar de su memoria las gracias que había recibido con las hermanas del Hogar, pero el Señor la «perseguía» con amor paterno. Cierta vez, estando en una discoteca, sintió la mirada reprensora y afectuosa del Salvador diciéndole: «¿Por qué me sigues hiriendo?». Era el Buen Pastor en busca de la oveja descarriada, implorándole que se abandonara a sus divinos cuidados, los cuales la podían curar.

El demonio, sin embargo, jugaría su última gran baza en la dura conquista de ese corazón: haría que se abrieran ante éste las tan soñadas puertas de Hollywood. En febrero de 2001, Clare consiguió un papel en un documental realizado por la BBC. 

Aunque era una interpretación secundaria, podría ser el prometedor inicio de su carrera como actriz profesional. El rodaje de la película sería en Manchester y se hospedaría en un hotel de cinco estrellas, en compañía de varias celebridades.

Desde el punto de vista mundano, no podría anhelar más en aquel momento de su vida. Tocaba con las manos un futuro brillante… Pero se sentía infeliz y, finalmente, comprendió que su sitio estaba lejos de allí. Entonces resolvió marcharse.

El paso decisivo hacia la vida religiosa le costó mucho. Desprenderse de su familia, enfrentar la oposición de amigos y conocidos y abandonar tantos vicios fueron algunos de los embates que, fortalecida por Dios, logró vencer. Y pronto discernió qué debería ser en la asociación: «Una santa sierva, que esté muy unida a Él, dispuesta a sufrir todo y a ir a cualquier sitio por amor a Él».4

Anhelando conquistar esa meta, empezó a rogar con insistencia el don de la fidelidad: «Ayúdame a odiar el pecado que tú odias, que me mancha y me aleja de ti. No quiero darte más espinas, no quiero que mi Dios llore por mí».5

Escuela del amor

Gracias insignes y un profundo conocimiento de su nada y de su miseria personal llenaron los primeros meses de su vida como religiosa y fueron motivo de muchas explicaciones, que fue anotando en sus cuadernos con la sencillez propia a los amigos de Dios.

Cabe señalar que tenía una absoluta ignorancia en materia religiosa, pero lo que por la inteligencia aún no sabía, Dios se lo comunicaba misteriosamente en su alma: «Papá, aunque yo no lo merezco y soy una hija ingrata, tú me has hecho experimentar a veces el monte Tabor, la gloria de Cristo y de la Trinidad dentro de mí, en lo profundo de mi alma».6

No obstante, la santidad fue un duro combate para Clare. Se sentía débil, reincidía con frecuencia en las mismas miserias de antaño y se reconocía necesitada de una gran purificación, como se puede ver en las anotaciones de su itinerario espiritual: «A pesar de mis esfuerzos de unión con el Señor, a veces caí en el egoísmo»;7 «¿Quiero vencerme a mí misma? Sí. ¿Qué es lo que me hace sufrir? No ser reflejo de Él, no ser como Él. Mi mucha falta de caridad y humildad».8

La nota dominante de su vida de santificación siempre fue el amor, con el cual buscaba retribuir el amor infinito de Dios por ella. Y, consciente de que amar implica sufrir y negarse a sí mismo, enseñaba: «El amor es sacrificado; no superficial ni sentimental».9 Su devoción a la Santísima Virgen era también muy entrañada: «Sé que soy muy querida por su Corazón y algunas veces me ha dejado descansar allí».10

En la profesión de los votos temporales, el 18 de febrero de 2006

En medio de las luchas y un decidido progreso espiritual, el 8 de septiembre de 2010, Clare hacía, finalmente, los votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia. Por su unión con Nuestra Señora y las tres Personas divinas, decidió tomar el nombre de Hna. Clare María de la Trinidad y del Corazón de María.

Fiel hasta el final

Sin perder nada de su alegría radiante, de su talento artístico y de su carisma personal, la Hna. Clare se transformó, poco a poco, en un auténtico ejemplo de generosidad para todos los que convivían con ella. A lo largo de sus quince años de vida religiosa, donde quiera que estuviera se destacaba por su obediencia, su donación de sí misma y su radicalidad de entrega y de observancia de la moral católica.

No temía en señalar el camino correcto a los que dirigía, ni de mostrar con claridad las exigencias de la virtud, como fruto de sus insistentes peticiones al Señor: «Dame la gracia de nunca tener miedo de dar testimonio de ti, de jamás esconder el rosario cuando salgo. […] Ayúdame a nunca huir del lobo».11

Las pruebas con las que Dios quiso purificarla a menudo asombran por su dureza; sin embargo, su alma sensible y flaca se hizo fuerte dejándose crucificar con el Crucificado y, por eso, jamás manifestaba la desolación interior en que no raras veces se encontraba.

Habiendo avanzado de forma muy definida en la vía de la renuncia a sí misma, del amor a Dios y de la entrega sacrificada al prójimo, el 16 de abril de 2016 la Providencia vino a recoger su alma, cual fruto de agradable aspecto, madurado por los sufrimientos y endulzado por la caridad. Un terremoto en la ciudad de Playa Prieta (Ecuador), donde por entonces residía, puso fin a su trayectoria terrenal. Fue la única religiosa fallecida en esa ocasión y, por bondad de la Virgen, estaba muy bien preparada para ello.

¡Entreguémonos a Dios por entero!

Con el hábito de trabajo en Priego (España), en 2009

Clare fue para la humanidad de nuestro siglo un modelo de auténtica conversión. Probó, con su propia vida, que la santidad es el único camino hacia el Cielo y que está al alcance de todos, por los méritos infinitos de la Pasión del Redentor.

Hoy, cada uno de nosotros es llamado a seguir su ejemplo, entregando todo lo que somos y poseemos en las manos de Dios, sin reservar nada para nuestro egoísmo. Que ella interceda por nosotros y nos conceda comprender a fondo que al Cordero Divino no se le ofrece nada a medias; se trata de entregarle «o todo o nada». ◊

Por:  Hna. Diana Milena Burbano, EP

Notas


1 Asociación pública de fieles fundada en España por el P. Rafael Alonso Reymundo.

2 GARDNER, SHM, Kristen. Hermana Clare Crockett, sierva del Hogar de la Madre. Sola con el Solo. Zurita: Fundación E.U.K. Mamie, 2020, p. 63.

3 Ídem, pp. 65-66.

4 Ídem, p. 143.

5 Ídem, p. 147.

6 Ídem, p. 165.

7 Ídem, p. 153.

8 Ídem, p. 145.

9 Ídem, p. 231.

10 Ídem, p. 167.

11 Ídem, p. 158.

San José

"El señor buscó un hombre según su corazón". Y este hombre fue San José.

marzo 19, 2022

Desde toda la eternidad, cuando la Encarnación del Verbo fue determinada por la Santísima Trinidad, Dios Padre quiso que la llegada de su Hijo al mundo fuese revestida con la suprema pulcritud que conviene a un Dios.

El Señor buscó un hombre según su corazón.

A pesar de los aspectos de pobreza y humildad con los cuales habría de mostrarse, Él debería nacer de una Virgen concebida sin pecado original, reuniendo en sí las alegrías de la maternidad y la flor de la virginidad.

Pero era indispensable la presencia de alguien capaz de asumir la figura de padre delante el Verbo de Dios hecho hombre. Para eso, bien podemos aplicar las palabras dichas por la Escritura sobre el Rey David:

«El señor buscó un hombre según su corazón». Y este hombre fue San José.

Grandeza de alma mayor que la de los Antiguos Patriarcas.

Para formarnos una idea de quién fue San José, precisamos considerar que él fue esposo de Nuestra Señora y padre adoptivo del niño Jesús.

El esposo debe ser proporcional a la esposa. Ahora, ¿quién es Nuestra Señora? Ella es, de lejos, la más perfecta de todas las criaturas, la obra-prima del Altísimo.

Si sumamos las virtudes de todos los ángeles, de todos los santos y todos los hombres hasta el fin del mundo, no tendremos siquiera una pálida idea de la sublime perfección de la Madre de Dios.

El hombre escogido para ser el esposo de esa excelsa criatura debía poseer una virtud mayor que la de los antiguos patriarcas.

¡Es la grandeza de alma que debía tener el Esposo de la Madre de Dios!

Imagen de Dios Padre a los ojos del Hijo de Dios

¡Su misión, como padre del Niño Jesús, consistió en ser la imagen de Dios Padre a los ojos del propio Hijo de Dios! En la simplicidad de la vida cotidiana, San José ejercía como jefe de la Sagrada Familia, una verdadera autoridad sobre el Hijo de Dios.

¿Quién respondería a las preguntas de Dios? Esta gracia solo fue concedida a San José, varón humilde y puro.

Imaginemos el Niño Jesús parado delante de él e indagando cómo hacer tal cosa. ¡Y San José, mera criatura, consciente de que es Dios quien pregunta, da el consejo!

Consideremos a San José como modelo de castidad y de fuerza; un varón de santidad inimaginable, en el cual Dios reunió, como en un sol, todo cuanto los demás santos juntos tienen de luz y esplendor.

Todas las glorias se acumularon en este varón incomparable.

¡Id a José!

Hubo, también, en el Antiguo Testamento un personaje llamado José, hijo del Patriarca Jacob que llegó a ser vice-rey de Egipto.

En tiempos de hambre, el Faraón mandaba a los egipcios dirigirse al sabio José para que él distribuyese los alimentos, diciéndoles: ¡»Id a José»!

De la misma manera, podemos oír la voz de Dios que nos dice durante nuestras dificultades: ¡»Id a José»!

Así como José fue vice-rey de Egipto y el más importante del reino después del Faraón, Dios constituyó a San José, vice-rey de la Iglesia, quiere decir, señor y cabeza de su casa, custodio y administrador de todos sus bienes.

¿Quién podrá calcular el poder de intercesión de San José junto a María Santísima y a su Divino Hijo? Su patrocinio y poder de intercesión son superiores a los de todos los demás santos, sin duda alguna.

San José todo puede delante del Divino Redentor.

Ciertamente, Jesús, que le fue sumiso durante su vida terrena, seguirá siéndole obediente por toda la eternidad…

¡Imploremos, pues, siempre, su poderosa intercesión!

Hna. Cíntia Louback, EP

Espiritualidad

Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo: estos son los tres días de la Semana Santa que componen el llamado Triduo Pascual.

abril 18, 2022

¿Qué es el Triduo Pascual? ¿cómo se celebra?

Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo: estos son los tres días de la Semana Santa que componen el llamado Triduo Pascual. Son tres días repletos de ceremonias, ricos en significados y cargados de espiritualidad que anteceden inmediatamente a la Pascua. 

Jueves Santo, el inicio del triduo

Cena del Señor

El Triduo Pascual comienza el Jueves Santo. 

Una de las ceremonias litúrgicas del Jueves Santo es la bendición de los santos óleos usados durante todo el año por las parroquias. Son tres los óleos bendecidos en esta celebración: el del Crisma, de los Catecúmenos y de los Enfermos. 

El Jueves Santo se conmemora también la institución y del sacerdocio católico. 

Es durante la Misa del Jueves Santo que se realiza la ceremonia del rito del lava-pies. En esa ceremonia es hecha la memoria del gesto realizado por Nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena, cuando Él lavó y besó los pies de los apóstoles. 

El Jueves Santo es también el día en que se celebra la institución de la Eucaristía. 

Con la Santa Misa de la Cena del Señor, celebrada en la tarde o la noche del Jueves Santo, la Iglesia da inicio al llamado Triduo Pascual y hace memoria de la Última Cena, cuando Jesús, en la noche en que fue traicionado, ofreció al Padre su Cuerpo y Sangre bajo las especies del Pan y del Vino, y los entregó a los apóstoles para que los tomasen, mandándolos también ofrecer a sus sucesores. 

Al final de la Santa Misa no es dada la bendición final y la despedida, pues luego después de la oración después de la Comunión, la Sagrada Eucaristía es llevada en procesión, a la urna preparada para eso que es llamada de monumento. 

El Santísimo Sacramento, por tanto, no queda en el sagrario, como habitualmente. Delante del Altar Monumento se inicia, entonces, la vigilia de adoración al Santísimo Sacramento que puede prolongarse hasta momentos antes del inicio de la Celebración del Viernes Santo.

Viernes Santo, segundo día del Triduo Pascual

Viernes Santo

El Viernes Santo, conocido también como Viernes de la Pasión, es el segundo día del Triduo Pascual. En él no se celebra Misa en todas las Iglesias del mundo.

Es un día en que los católicos practican ayuno y abstinencia. En este día, a las tres horas de la tarde, hora de la muerte de Nuestro Señor, es realizada la Celebración de la Pasión de Cristo. 

Hay un acto simbólico muy expresivo y propio de este día: la veneración de la Santa Cruz, momento en que la Santa Cruz es presentada solemnemente a la comunidad.

Aunque no sea una Misa, en esa celebración se distribuye la Sagrada Eucaristía utilizando las especies consagradas el Jueves Santo. Las partículas que no fueron consumidas son llevadas a un lugar apropiado, fuera de la iglesia. Es en esta ocasión que el sagrario se queda vacío y su puerta enteramente abierta, como señal de que el Santísimo ya no está allí presente. 

Es realizada, entonces el llamado «desnudamiento del altar», cuando son retirados los manteles que lo cubren, las flores y cualquier otro ornamento que esté sobre él. 

Una costumbre muy difundida entre los fieles es que en el Viernes Santo sea realizado, a la noche, una procesión con las imágenes de Jesús Muerto y de Nuestra Señora de los Dolores.

Sábado Santo, tercer día del Triduo Pascual

Sabado santo

El tercer día del Triduo Pascual es el Sábado Santo. Conocido también como Sábado del Aleluya o Vigilia de la Pascua o Vigilia Pascual. 

El Sábado Santo no es un día vacío, en que «nada sucede». Ni una duplicación del Viernes Santo. 

Las iglesias que, desde el final de la Celebración del Viernes Santo permanecen con el sagrario abierto, sin la presencia de Jesús Eucarístico, a veces quedan cerradas, o, entonces, quedan abiertas pero no es realizada ninguna celebración Eucarística. Es un día de gran silencio y de «luto», en respeto por la muerte de Jesús. 

Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, esperando, en la oración y el ayuno, su Resurrección. Todos los elementos especiales de la vigilia quieren resaltar el contenido fundamental de la noche: la Pascua del Señor, su paso de la muerte para la vida. 

Es en la noche de ese sábado que es realizada la Misa de la Vigilia Pascual o Sábado Santo.

La mayoría de las veces ella sucede alrededor de la medianoche, celebrando, entonces, la Resurrección del Salvador. En la ceremonia que antecede esta Misa Pascual, es realizada la bendición del Fuego y el Agua. 

También es en esa ocasión que se realiza la procesión con el Cirio Pascual, una vela grande que simboliza a Cristo resucitado, la Luz del mundo, vencedor de las tinieblas. 

En seguida es hecha la renovación de las promesas del bautismo y celebrada la solemne Misa de la Pascua.

Los Caballeros de la Virgen, constituyen una Asociación Internacional de Derecho Pontificio fundada por Monseñor João Clá Dias, EP.
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