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Oraciones

Gozos al Niño Jesús

Dulce Jesús mío, mi niño adorado,⁣ ¡ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!⁣

Gozos al Niño Jesús

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Dulce Jesús mío, mi niño adorado,⁣ ¡ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!⁣

¡Oh sapiencia suma del Dios soberano,⁣ que al nivel de un niño te hayas rebajado!⁣
¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos⁣ la prudencia que hace verdaderos sabios!⁣

¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando,⁣ de Israel al pueblo disteis los mandatos!⁣
¡Ah! ven prontamente para rescatarnos.⁣ Y que un niño débil muestre fuerte brazo!⁣

¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto⁣ presentan al orbe tu fragante nardo!⁣
Dulcísimo Niño que has sido llamado⁣ lirio de los valles bella flor del campo.⁣

¡Llave de David que abre al desterrado⁣ las cerradas puertas del regio palacio!⁣
¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano,⁣ de la cárcel triste que labró el pecado!⁣

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!⁣

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Oraciones

septiembre 9, 2021

¡Oh Virgen Santísima!, como una madre que visita a sus hijos, habéis bajado del cielo para visitarnos y decirnos lo que hemos de hacer para salvar nuestras almas; quiero aprovecharme de vuestras enseñanzas, a fin de ir un día a Vos y gozar para siempre con Vos de las delicias de la gloria. Amén.

1. La primera lección que nos dais es que recemos cada día el santo Rosario. Ya que vos lo deseáis, así lo haré con toda la familia, reunida en vuestro nombre, sin que la negligencia ni las ocupaciones me retraigan de hacerlo. Avemaría.

2. La segunda lección que de Vos recibimos es la devoción a vuestro Inmaculado Corazón, a vuestro corazón de Virgen, de Madre, de Reina y de Abogada. Así lo haré desde hoy, y digo y diré siempre con toda confianza: Dulce Corazón de María, sed la salvación mía. Avemaría.

3. La tercera lección que de Vos hemos aprendido es, sobre todo evitar el pecado, porque ya demasiado ofendido está el Señor, huir del pecado, que es la ruina de nuestra alma y el que nos conduce a nuestra eterna perdición. A vuestros pies lo digo, Madre mía: Antes morir que cometer un pecado mortal.

Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: guardadme.
Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: salvadme.
Madre, aquí tenéis a vuestro hijo: llevadme con Vos al cielo, donde en vuestra compañía pueda ver y poseer a Dios.

Así sea.

Ángeles, Destacados

El ángel custodio nos fue dado no apenas para las horas del peligro y probación, como también para rezar e interceder por nosotros a todo instante.

febrero 22, 2022

El ángel custodio nos fue dado no apenas para las horas del peligro y probación, como también para rezar e interceder por nosotros a todo instante. El es nuestro mediador y abogado junto al trono del Altísimo y ruega continuamente en favor de su protegido.

Por lo tanto, nos aconseja Dr. Plinio: «Es de todo conveniente implorar siempre ese patrocínio de nuestro ángel de la guarda.»

A continuación sigue un artículo de Dr. Plinio:

De acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, los ángeles se dividen en nueve categorías superpuestas: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, principados, Arcángeles y Ángeles.

Aunque todos esos espíritus celestiales contemplan a Dios directamente, no lo hacen con igual amplitud de conocimiento. O sea, los que se encuentran en un nivel superior tienen una visión más plena e inmediata de Él, discerniendo una serie de perfecciones divinas que los menores no alcanzan a distinguir. Sin embargo, esta diferencia de intelección es compensada por la infinita bondad del Creador, el cual dispuso que los primeros revelen a los segundos todo lo que consiguen aprender sobre Él. Y así, esas nociones con respecto a Dios van siendo transmitidas de un ángel a otro, y de una jerarquía angélica a otra, desde la más elevada, donde se encuentran los Serafines, hasta la menos excelsa, que es la de los ángeles.

Se admite que a esos espíritus puros Dios les confió el gobierno de los astros, de tal forma que cada estrella y cada planeta del Universo posee un ángel que lo rige, según los sabios deseos del Altísimo. De ahí la perfección del orden sideral.

Ahora bien, así como cada estrella del firmamento tiene un ángel designado para dirigirla, así también cada hombre cuenta con la tutela y la protección de una criatura angélica: su Ángel de la Guarda. ¡Tan esplendoroso, tan magnífico, que, a veces, cuando él aparece a su protegido, este piensa que está delante del propio Dios! Al mismo tiempo – creo yo – tan parecido espiritualmente con su pupilo que, si cada uno de nosotros conociese a su Ángel de la Guarda, quedaría pasmado al constatar cuánto él es conforme a sus buenos sentimientos y a sus voliciones ordenadas, y se sentiría como un pariente próximo de ese grandioso Príncipe Celestial…

Nuestros Ángeles de la Guarda no nos pierden de vista un solo instante, ni de día, ni de noche, pues aún cuando dormimos velan por nosotros. A todo momento ellos hablan a nuestras almas, susurran con cariño y bondad consejos que nos llevan por las sendas del bien; y cuando se ven obligados a hablarnos con vigor, lo hacen a la manera de un buen padre que a veces reprende a su hijo, justamente porque lo ama.

Nuestros guardianes celestiales se encuentran, por lo tanto, continuamente de bruces sobre nosotros.

Cuando nos sintamos solos, cuando estemos, por ejemplo, transitando por las calles de las ciudades contemporáneas, tan cercadas de inmoralidades, tan sucias, tan impregnadas de polución y de inmundicias de toda especie, roguemos la protección de nuestros angeles de la Guarda. Antes de salir de casa, digamos: «Mi Santo Ángel, acompañadme, venid conmigo, protegedme, habladme al alma y ayudadme a evitar las malas miradas, a las personas que quieran causarme daño, los accidentes que me puedan masacrar; ¡traedme, en fin, todo bien!»

Ejerciendo una de las misiones propias de los ángeles, de ser
mensajeros de Dios, San Gabriel anuncia a María que
Ella será la Madre del Verbo Encarnado.

Y cuando estemos en cualquier apuro, acordémonos de esa verdad reconfortante: un Ángel de la Guarda nunca abandona a su protegido. Por lo tanto, mientras caminamos y oímos resonar nuestros pasos sobre el cemento de la acera, pensemos: «Mi Ángel de la Guarda me está viendo». Si sufriéremos una tentación, digamos incontinenti: «¡Mi Santo Ángel, protegedme, apartad de mí ese demonio que me tienta!»

Es interesante notar que, mientras vigilan así a los hombres sobre la Tierra, los Ángeles de la Guarda continúan contemplando a Dios cara a cara. Y ahí, en la presencia del Altísimo, permutan impresiones con respecto a lo que sucede en el mundo, a la lucha entre buenos y malos, al desarrollo del plan de Dios para la humanidad, etc. Aunque no tengan una noticia exacta de los designios divinos sobre la creación terrena, los ángeles, sin embargo, como están dotados de una inteligencia superior, levantan entre sí hipótesis y conjeturas acerca de tales designios. Y esa interlocución angélica sube al Trono del Creador como un extraordinario e indescriptible cántico de alabanza y de glorificación.

Sepamos, entonces, que cada uno de nosotros se beneficia de la tutela de uno de esos seres maravillosos. Sepamos, también, agradecer a nuestro Ángel de la Guarda la protección incansable que nos dispensa, y decir, todos los días, esta bella jaculatoria formulada por la Iglesia: «Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén».

(Revista Dr. Plinio, No. 5, agosto de 1998, pp. 21-22, Editora Retornarei Ltda., São Paulo).

Espiritualidad

El 2 de noviembre la Iglesia conmemorará a los Fieles Difuntos, siendo una oportunidad para orar de modo especial por aquellos que nos han precedido en el camino hacia el cielo.

noviembre 14, 2021

 El  2 de noviembre la Iglesia conmemorará a los Fieles Difuntos, siendo una oportunidad para orar de modo especial por aquellos que nos han precedido en el camino hacia el cielo y en el encuentro en la Casa del Padre. Una manera de interceder por ellos es a través de la sana oración por las benditas Almas del Purgatorio.

Pero ¿Qué dice la Iglesia al respecto?

El Catecismo de la Iglesia Católica en el capítulo tercero de la Primera Parte, referido a La Profesión de la Fe, habla de la purificación final o Purgatorio que los difuntos han de pasar antes de llegar al cielo.

«Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo», dice el Catecismo.

También recuerda que la Iglesia ha dado por nombre «Purgatorio» a aquella purificación final que han de pasar los hijos de Dios fallecidos que sí están en amistad con Dios, que es muy diferente al Infierno al que llegan los condenados quienes mueren en enemistad con Dios.

«Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, Dialogi 4, 41, 3)», dice la doctrina de la fe relativa al Purgatorio, según los Concilios de Florencia y de Trento.

Asimismo, el Catecismo se refiere a la sana práctica de la oración por los fieles difuntos, recordando que desde los primeros tiempos la Iglesia ha honrado su memoria y ofrecido sufragios en su favor, de modo especial, el santo sacrificio de la Eucaristía, «para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios».

No en vano una de las Obras de Misericordia,  es la de orar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Además de esto, la Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y obras de penitencia en favor de los fallecidos.

La visión mística de Santa Gertrudis

También, de acuerdo con una tradición, en una visión mística que tuvo Santa Gertrudis la Grande -religiosa benedictina propagadora de la devoción al Sagrado Corazón-, Nuestro Señor Jesucristo se le presentó entregándole una oración y señalándole que quien la rece podrá librar mil almas del Purgatorio.

Esta es la oración:

Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las Misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amén.

Autor : Gaudium Press

Misiones

diciembre 13, 2021

Los Heraldos del Evangelio – Caballeros de la Virgen ayudaron al P. Juan Miguel Cajamarca, párroco, en las Misas de este Primer Domingo de Adviento en la parroquia de San Juan Bautista de Sangolquí. El coro y banda de los Caballeros de la Virgen animaron la liturgia en las 8 eucaristías. La imagen peregrina del Inmaculado Corazón de María fue especialmente homenajeada con el acto de coronación en cada celebración. El padre Mauricio Galarza E.P. también colaboró en confesiones y en la celebración de una Misa. Los fieles devotos quedaron muy contentos con la visita de Nuestra Señora de Fátima.

Los Caballeros de la Virgen, constituyen una Asociación Internacional de Derecho Pontificio fundada por Monseñor João Clá Dias, EP.
Si desea contactarse con nosotros, envíenos un mensaje.