Misiones

Misión a la Parroquia San José de El Inca

Visita de la imagen peregrina del Inmaculado Corazón de María a la parroquia San José de El Inca.
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noviembre 10, 2021

Visita de la imagen peregrina del Inmaculado Corazón de María a la parroquia San José de El Inca, organizada por el P. Santiago Vaca.

Los Heraldos del Evangelio colaboraron con la animación litúrgica en las cuatro eucaristías.

Un sacerdote Heraldo colaboró en la atención a confesiones de los fieles. Al final de cada Eucaristía se realizó la coronación de la imagen de la Virgen como un homenaje a la Madre de Dios.

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Espiritualidad

La sabiduría de la Iglesia propone a los fieles el 1 de noviembre el recuerdo de todos "los elegidos que se encuentran en la gloria de Dios", hayan sido ellos canonizados oficialmente o no
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noviembre 14, 2021

La Iglesia reserva el día primero de noviembre para cada año celebrar la solemnidad litúrgica de Todos los Santos.

En esta ocasión la sabiduría de la Iglesia propone a los fieles el recuerdo de todos «los elegidos que se encuentran en la gloria de Dios», hayan sido ellos canonizados oficialmente o no.

Todos los Santos

Ya en el siglo IV, las Iglesias de Oriente iniciaron la promoción de celebraciones conjuntas que recordaban y conmemoraban a todos los Santos. Era recomendado que estas celebraciones debiesen ser durante las alegrías de la Pascua o en la semana que la siguiese.

En el Occidente la introducción de estas celebraciones fueron hechas un poco más tarde.

Esta devoción fue introducida por el Papa Bonifacio IV al dedicar a la Santísima Virgen y a todos los mártires el Panteón de Roma, en el día 13 de mayo del año 610, cuando, a partir de entonces, la conmemoración fuese realizada anualmente.

Entonces, por todo el mundo, la solemnidad pasó a ser conmemorada, en fechas diferentes, pero teniendo todas las celebraciones un contenido idéntico.

La fecha de 1º de noviembre fue adoptada por primera vez en Inglaterra, en siglo VIII y, a los pocos, se esparció por el imperio de Carlos Magno que se tornó obligatoria en el reino de los Francos en el tiempo del Rey Luis, el Piadoso, en el año 835.

Todo lleva a creer que el acto del Emperador Carlos Magno haya sido el acatamiento de un pedido a el hecho por el Papa Gregorio IV (790-844).

Todos los santos

Celebración de los Fieles difuntos

Desde el segundo siglo, los cristianos habían iniciado la práctica de rezar por los fallecidos.

Era muy común visitar las tumbas de los mártires y rezar por aquellos que los precedieron derramando su sangre en defensa de la Fe.

La Iglesia, ya en el siglo V, dedicaba un día del año a rezar por todos los muertos para los cuales nadie rezaba y de los cuáles nadie se acordaba.

Fue el Abad de Cluny, San Odilón, quién determinó hacia el final del primer milenio, en el año 998 que, en todos los monasterios de su Orden, en la fecha del 2 de noviembre, fuese realizada la evocación de todos los fallecidos «desde el principio hasta el fin del mundo».

Por el siglo XI los Papas Silvestre II (1009), Juan XVII (1009) y León IX (1015) recomiendan a toda la comunidad cristiana a dedicar un día a los muertos.

En el siglo XIII ese día anual pasa a ser conmemorado el 2 de noviembre, porque el 1º de noviembre es la Fiesta de Todos los Santos.

La costumbre de conmemorar los fieles difuntos se generalizó y fue oficializada por Roma en el siglo XIV.

En el siglo XV la Iglesia concedió a los frailes dominicos de Valencia, en España, el privilegio de celebrar tres Misas en este día. Esta práctica se difundió por los dominios de España y Portugal y también en Polonia.

Más recientemente, todavía durante la I Guerra Mundial, el Papa Benedicto XV, en el año 1915, generalizó ese privilegio para toda la Iglesia.

Doctrina Católica

La doctrina católica evoca algunos pasajes bíblicos para fundamentar su posición: Tobías 12,12; Job 1,18-20; Mt 12,32 y II Macabeos 12,43-46, y se apoya en la tradición de una práctica piadosa ya dos veces milenaria.

Santos

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septiembre 9, 2021

María Francisca Teresa Martin Guérin nació en Alençon (Francia) el 2 de enero de 1873. Sus padres fueron los beatos Luis Martin y Celia Guerin. Fue la última de los nueve hijos de este santo matrimonio de los que sobrevivieron cinco hijas: María, Paulina, Leonia, Celina y Teresa.

Infancia.

El primer año de su vida tuvo que ser criada en el campo por una nodriza, pues su madre no podía alimentarla. Sus primeros años de vida fueron muy felices, pero cuando la niña tenía cuatro años, murió su madre de cáncer. Esto afectó mucho a Teresita, que pasó de ser una niña viva y efusiva, a ser tímida, callada e hipersensible, a pesar de que su padre y hermanas redoblaron su ternura con ella.

La familia se trasladó a Lisieux, cerca de sus tíos, los señores Guérin. Cuando su hermana Paulina ingresa en el Carmelo en 1882, Teresa sufre como una segunda orfandad materna. Al año siguiente le sobreviene una “extraña enfermedad”, con alucinaciones y temblores. Un día, mientras sus hermanas rezaban por ella, le pareció que la sencilla estatua de la Virgen que tenía cerca, le sonreía, y se sintió curada.

A finales de 1879 recibió por primera vez el sacramento de la Penitencia. El día de Pentecostés de 1883, recibió la gracia especial de ser curada de una grave enfermedad por la interseción de Nuestra Señora de las Victorias (La Virgen de la Sonrisa). Educada por las benedictinas de Lisieux, recibió la primera comunión el 8 de mayo de 1884, después de una intensa preparación, culminada con una fuerte experiencia de la gracia de la íntima comunión con Cristo.

Juventud de Santa Teresita.

Algunas semanas más tarde, el 14 de junio del mismo año, recibió la Confirmación, con plena conciencia de acoger el don del Espíritu Santo mediante una participación personal en la gracia de Pentecostés.

Su deseo era abrazar la vida contemplativa, al igual que sus hermanas Paulina y María, en el Carmelo de Lisieux, pero su temprana edad se lo impedía. Durante un viaje a Italia, después de haber visitado la Santa Casa de Loreto y los lugares de la Ciudad Eterna, el 20 de noviembre de 1887, en la audiencia concedida por el Papa León XIII a los peregrinos de la diócesis de Lisieux, pidió al Papa con filial audacia autorización para poder entrar en el Carmelo con 15 años.

En el Carmelo

El 9 de abril de 1888 ingresó en el Carmelo de Lisieux. Tomó el hábito el 10 de enero del año siguiente e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890, fiesta de la Natividad de la Virgen María.

Teresa entró en el Carmelo con el nombre de Teresa del Niño Jesús. A este nombre le añadiría posteriormente “y de la Santa Faz”.

En el Carmelo, Teresita ahondó en la Sagrada Escritura, fundamentalmente en los Evangelios, donde veía las huellas de Jesús. También las lecturas del antiguo testamento, cuando el profeta Isaías habla del amor maternal de Dios o del “Siervo de Yahvé”, le conmovieron profundamente. San Juan de la Cruz fue su maestro espiritual, con cuya lectura profundizó en el camino del amor.

Sus escritos son las Cartas, unos Poemas, pequeñas obras de teatro para fiestas comunitarias, algunas Oraciones, las anotaciones que hicieron sus hermanas en su enfermedad y la Historia de un alma. Este último escrito, relato de su historia de salvación, elevó la espiritualidad de la Iglesia hasta el punto de ser declarada doctora universal de la Iglesia.

Entrada al Cielo.

En la Pascua de 1896, Teresa tiene una hemoptisis, síntoma de la tuberculosis. Tres días después, comienza la prueba de la fe, que duró hasta su muerte. La sobrelleva con actos mayores de fe y amor. Murió el 30 de septiembre de 1897.

Es innegable que quien se acerca a la vida de Santa Teresa de Lisieux -Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz- queda fascinado con su testimonio e historia de santidad. A través de su “pequeña vía”, el “caminito”, que habla de humildad, sencillez y confianza en Dios Padre, Teresita se hizo grande.

Toda su vida y testimonio de santidad se centra en una sola premisa: vivir la vocación al amor; amar y hacer amar al Amor.

Una entrega total, y amor sin límites, y una cercanía tal a Jesús, que la llevó a tener sed por la salvación de las almas, ofreciendo oraciones y sacrificios para que los pecadores retornasen a buen camino. Así describió la santa ese deseo de salvar aquellas almas perdidas: “Anhelaba dar de beber a mi Amado, me sentía yo también devorada por la sed de almas, y a todo trance quería arrancar de las llamas eternas a los pecadores”.

No en vano, y pese a no haber salido del convento, Santa Teresita fue declarada en 1927 Patrona Universal de las Misiones.

Misiones

Aniversario de la Última Aparición de la Virgen de Fátima​
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noviembre 4, 2021

El 13 de octubre celebramos un aniversario más de la Última Aparición de Nuestra Señora en Fátima, en la que la Madre de Dios se dio a conocer como la “Señora del Rosario”.

Los Caballeros de la Virgen organizaron en Quito, Guayaquil y Cuenca una jornada de oración, con la recitación del Santo Rosario, Misas Solemnes y Coronación de la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima.

Destacados, Espiritualidad

La historia del festivo árbol comienza en los densos bosques de Alemania, en el siglo VIII.
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diciembre 4, 2021

La historia del festivo árbol comienza en los densos bosques de Alemania, en el siglo VIII. El gran San Bonifacio, obispo y apóstol de aquellas tierras, había estado atrayendo un buen número de tribus paganas al rebaño de Jesucristo. Pero su labor no era fácil. A veces, los conversos, cuya fe todavía era vacilante, recaían en las perversas costumbres de sus antepasados.

En cierta ocasión, Bonifacio tuvo que realizar un largo viaje a Roma, donde fuera para pedir consejo al Papa Gregorio II. Meses después, al volver a la región del Bajo Hesse, sorprendió horrorizado a algunos nativos que estaban a punto de realizar uno de los holocaustos humanos exigidos por la religión primitiva. Liberando a los nueve niños que iban a ser víctimas, el celoso obispo quiso entonces dar un testimonio público de lo impotentes que son los falsos dioses delante del Cordero de Dios.

San Bonifacio y el dios Thor.

Mandó talar un enorme roble de Thor, bajo el que se iba a realizar el sangriento sacrificio. Los sacerdotes paganos le amenazaron con ser fulminado por los rayos del dios del trueno. Sin embargo, derrumbado el árbol, nada sucedió, para humillación de los paganos.

Los relapsos se arrepintieron entonces, y muchos idólatras pidieron el sacramento del bautismo. La caída del árbol de Thor representó la caída del paganismo en aquellas regiones.

Los germanos, ya pacificados y convertidos, adoptaron entonces el pino como símbolo cristiano. Él siempre apunta al cielo y su ramaje eternamente verde nos recuerda Aquél que nos concedió la vida eterna. Bajo sus ramas ya no hay ofrendas crue les, sino los regalos en honra de Cristo recién nacido.

El Árbol de Navidad Hoy...

Años y años más tarde, el árbol de Navidad traspuso las fronteras de Alemania. En los siglos XVIII y XIX se hizo habitual entre la nobleza europea, alcanzando las cortes de Austria, Francia e Inglaterra, hasta la lejana Rusia. De los palacios se extendió al pueblo de Europa, y, por fin, en los días de hoy, lo encontramos por todo el orbe.

(Revista Heraldos del Evangelio, Dic./2007, No. 72)

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